Situación económica en Burgos

«“La pasión en el mundo empresarial a menudo convierte en loco al más sensato de los hombres y a menudo también hace sensatos a los más locos.”».

— François de La Rochefoucauld

Las empresas y autónomos burgaleses sufrieron, en el año 2018, la subida del salario mínimo un 23%. La nueva subida que el Gobierno desea imponer, 5,6%, no es lo mejor solución para crear empleo. Y que se llevara acabo en el 2021 y no debería sobrepasar el 0,9%. Todo se negociara entre patronal y sindicatos con la presión del Ministerio de Trabajo.

La consecuencia posterior será la conflictividad en las negociaciones de los convenios laborales donde se discutirá una subida entre el 0,9%, de los empleados públicos y el 5,6% de subida del salario mínimo.

La situación actual es preocupante, casi 4 millones de parados, 1 millón en ERTE, s y 90.000 empresas que han desaparecido. A esto habría que añadir a todas aquellas que, peligrosamente el 14 de marzo del 2021, comienzan a presentar concurso de acreedores.

La economía empresarial de Burgos que se mueve en un entorno que podríamos asegurar que es acorde con los índices a nivel de la España Industrial, debe de reflexionar puesto que la estimación que se baraja que las empresas no financieras que podrían ser insolventes en el próximo ejercicio estar en torno a un 6% cifra que podría incrementarse hasta el 10%.

Esta subida de salario mínimo va a repercutir negativamente en empresas burgalesas que no son demasiado productivas como es hostelería, turismo, comercio, agricultura etc. Para que nos entendamos y dentro del argot empresarial es lo que se podría llamar industria social. El objetivo no debe ser las empresas que de una forma impositiva, durante la pandemia, han estado cerradas o al 30% de su actividad. Esta subida de sueldo no tiene como contrapartida para empresarios y autónomos un aumento de la productividad que podría hacer entender una subida.

La pandemia ha generado un profundo daño emocional pero también ha puesto en evidencia los problemas estructurales como son: el reducido tamaño de la empresarial, los elevados niveles de deuda y déficit públicos, la dualidad de un mercado laboral. Todo ello en un contexto donde la crisis sanitaria nos ha otorgado un distanciamiento social y de movilidad que ha impactado en el trascurrir de nuestra economía. Como ha sido en el turismo. Un sector del que forman parte 2,3 millones de empleados y tiene un peso específico del 13,5 del PIB.

Este nuevo escalón salarial repercutirá negativamente en los Contratos de las administraciones publicas donde, el equilibrio económico tan ajustado en los precios hará que algunas cierren su periodo de vigencia con déficit pues el margen de beneficio con el que juegan puede estar como mucho en un 3,6%. Y serán ellos y no las administraciones las que deberán soportar el equilibrio económico del contrato.

Las entidades y asociaciones sin ánimo de lucro y dedicadas al mundo social verán aumentados sus pasivos al tener que mantener su actividad con un salario mínimo en aumento y que en el 2019 fueron incapaces de asumir al carecer de ingresos recurrentes. Las nuevas subvenciones que otorgaron las administraciones publicas tampoco establecieron subidas, acordes con los desfases, que les había traído la subida del salario mínimo.

Ante esta situación empresarial muchas empresas y autónomos sopesaran el mantener el empleo una vez finalizado los ERTE,s.

Entramos en un viaje de larga duración en el tiempo, con lenta recuperación en el 2021 y progresivamente hasta el 2025, poniendo en entredicho si para ese año tendremos la ocupación laboral de antes de la pandemia.

Se seguirá presionando en Europa para que acepten una modificación del mercado laboral, se quiere convencer a una Europa que vio crecer el mercado de trabajo, años atrás, hasta alcanzar la cifra de 19,3 millones de empleados.

En cuanto a los alquileres se intenta poner un precio máximo en el mercado de alquiler de vivienda, con lo cual, muchos propietarios dejaran de alquilarlos. El populismo de este Gobierno podrá obligarles a bajar el precio de alquiler si la arriendan, pero no les podrá obligar a sacarlas del mercado; esto hará que muchas viviendas se retiren del mercado y se genere escasez de pisos en alquiler. Y si además añadimos la suspensión de los desahucios, estaremos hablando de decisiones de demagogos, que atentan contra la propiedad privada y la libertad de decidir sobre ella.

Alargar los años de cotización a 35 años producirá una bajada de las pensiones a cobrar el día de la jubilación y esto hace que asome en el horizonte el computo de toda la vida laboral. Logrará un ahorro de 25.000 millones de euros, pero repercutirá en el empleo de los jóvenes que tardaran más tiempo en entrar en el mercado del trabajo cuando hay un 40% de paro juvenil

Los jóvenes son conscientes que difícilmente van a cobrar sus pensiones de jubilación y que están cotizando hoy para financiar las pensiones de los mayores, con lo cual se está produciendo una ruptura del contrato social, perjudicando a nuestros jóvenes, No solo tendrán que asumir nuestras pensiones, sino que además deberán asumir esta deuda pública que cada vez crece más, y que se dispara a los 150.000 millones con lo cual eso hace que los jóvenes se vayan de España.

En cuanto el Brexit las empresas españolas están de enhorabuena, puesto que los intereses Burgaleses como energía, automoción, turismo y alimentación son las actividades más exitosas dentro del movimiento exportador. Este tiempo de negociación ha dado lugar a que las empresas se preparen para este nuevo mercado.

Burgos no puede ni debe desaprovechar la puerta que le abre el Brexit. Es una ventana al nuevo comercio con una gestión en cuanto a la realización de todos los tramites administrativo de salida de todas las mercancías que vengan desde el sur del país o aquellas que tras recalar en el Puerto de Algeciras necesiten hacer escala en Burgos para pasar todos los trámites administrativos. Se abre un gran mercado de productos hortofrutícolas.

Autor: Salvador de Foronda Vaquero

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