Reestructuración y viabilidad de la empresa.

Con todo lo que está sucediendo hemos de aferrarnos a la esperanza que nos da la ciencia, con el inicio de la vacunación de la población. Por tanto, es previsible que, durante 2021, la situación sanitaria mejore, según indican los expertos en epidemiología. Pero no podemos olvidar en ningún momento la otra gran pandemia: la económica.

De todas formas, en la crisis como en la vida, uno no puede controlar lo que le va a suceder, pero sí que pude predecir cómo va a reaccionar. En este espacio de tiempo debemos de sentarnos, reflexionar y tomar decisiones, son momentos de gestión, son momentos de volver a ilusionarse.

Uno busca un símil empresarial para encontrar una respuesta y eso hay que trasladarlo a cuando el mar está en calma, en esos momentos es fácil llevar el timón, pero cuando comienza la borrasca y la situación se complica es entonces cuando las personas se bloquean. Es cuando debe de resurgir el auténtico empresario y líder de la empresa para tomar decisiones.

Esta crisis nos debe hacer pensar y debe de trasladarnos a una reflexión, no es otra que encauzar la confección de un plan de acción y evitar la improvisación. El no afrontar el futuro te puede trasladar a un concurso de acreedores y a una liquidación de una empresa, que antes de la crisis era solvente.

Como decía Einstein “En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Y eso nos hace decir que debemos de volver a generar confianza entre los diferentes actores de la empresa; entidades financieras, proveedores y administraciones públicas. Se consigue volviendo a desplegar las velas y saliendo de nuevo a navegar con un Plan de negocio sustentado en una reestructuración de la deuda que de viabilidad al proyecto. Lo que se intenta es trasmitir confianza a nuestros acreedores explicando, de un modo objetivo, que somos capaces de remontar con una extensión de plazo de amortización o incluso con una financiación adicional del circulante. Hay que demostrar que nuestro negocio era y es de nuevo viable. La internacionalización es conjuntamente con los planes anteriores, uno de los elementos claves para un buen inicio de las empresas de cara el futuro No son momentos de atracar el barco es hora de navegar, de hacerse con el timón de nuevo y que el viento nos lleve a un rumbo marcado por nosotros, no busquen la costa, no busquen el concurso, naveguen. Pero naveguen buscando la solidez del barco y con un que tenga la fuerza de soportar más envestidas de olas y tormentas. Un barco no puede salir a navegar con un solo ancla ni la vida empresarial con una sola esperanza.

Autor: Salvador de Foronda Vaquero

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