Cuánto vale mi empresa. ¿Cómo poner precio a tu negocio si recibes una oferta para venderlo?

Tanto para los que quieren vender su empresa como para los que pretenden comprar una, poner el precio justo es una decisión compleja. 

Para ello es importante conocer los métodos de valoración que existen tanto para vender un negocio como para comprar una empresa ya en funcionamiento.

Cuánto vale mi empresa

El precio de una empresa está determinado por la Proyección que puedan tener sus beneficios, que reflejan si el negocio es viable o no.

En este grupo caben maquinaria, equipamiento, contratos, licencias, clientes, modelos de empresa, marcas y patentes, entre otros. Pero también hay que tener en cuenta el sector en que se esté operando: si tiene perspectivas de crecimiento, el precio será mayor.

En cualquier caso, el valor real de la empresa se mide por la capacidad de generar dinero que tiene; por eso, a la hora de valorar los elementos que lo componen, hay que hacerlo en función de lo que aportan a la empresa, no medirlos de manera independiente.

En cualquier empresa hay que conocer que es lo que compone su Balance de situación: maquinaria, local, material, elementos tecnológicos, stock de productos, materias primas, mobiliario… y poder diferenciar entre su valor contable y su valor de Mercado

Es imprescindible conocer la composición de los Recursos humanos: se valora, además de los sueldos y cargas sociales, las posibles prejubilaciones, si hace falta contratar más personal, y cuánto cuesta aumentar o disminuir el equipo.

Elementos legales y fiscales: Hay que cerrar bien todos los asuntos fiscales y mercantiles antes de la venta para evitar que surjan problemas después. 

Lo que se compra o se vende es un proyecto y años de experiencia. La cartera de clientes, proveedores, competitividad de la empresa, riesgos en los que puede caer, planes de crecimiento, situación del sector…. Es un estudio que debe realizar el posible comprador para valorar bien todos los aspectos ‘cualitativos’ del negocio.

En la imagen aparece una ejecutiva, que es el tema del que trata el post. Tanto si quieres comprar como vender una empresa, necesitas saber cómo poner precio a tu negocio si recibes una oferta para venderlo

Técnicas para valorar una empresa

1. Método de múltiplos. Esta técnica es apropiada para compañías que tienen una vida de, al menos, 10 años y con un histórico de sus resultados. ¿La razón? La valoración a través del método de múltiplos se realiza en base al ebitda, para lo que es recomendable tener los resultados de varios años. Se toman los resultados del año anterior, del presente y el que se espera obtener el próximo, y se multiplica por un número que suele estar entre 3 y 7. Esta técnica se aplica para las compañías que tienen un histórico consolidado y su crecimiento es regular. 

2. Descuento de flujos de caja. Es la metodología más adecuada: consiste en proyectar los resultados de los próximos tres-cinco años, dándoles un valor presente. Se Proyectan los beneficios en base a hipótesis de crecimiento o decrecimiento, sobre valores históricos, y se calcula su VAN (valor actual). Al valor que nos sale, se le resta la Deuda de la empresa (si tiene), y el Resultado será su Valor de Mercado. Es muy importante en este método ser muy riguroso con las hipótesis empleadas.

3. Método patrimonial. La mayoría de las valoraciones de empresas se realiza utilizando los métodos anteriores. Aunque menos, también se recurre al Valor de Activos Ajustados (o método patrimonial), es decir, una valoración de todos los bienes tangibles de la empresa. Es una fotografía de un momento dado, pero no toma en cuenta los intangibles. El problema es que solo indica la situación de un momento concreto ignorando que la empresa es algo dinámico.

4. El método por comparación (Reglas de la experiencia). Es útil para saber cómo se está moviendo el mercado: para valorar la empresa se toma como referencia las operaciones cerradas de empresas similares en el sector. 

Errores más frecuentes

Sobrevaloración. Las valoraciones de las pymes españolas no se hacen correctamente. El vendedor suele pedir por su negocio el 80% de la facturación anual, una cifra demasiado alta. Lo normal es el 25%. En España, se les da un valor a la empresa por el apego sentimental que tienen hacia ella muy por encima de la realidad.

Negociaciones interminables. El proceso de venta debe durar entre tres meses y un año, pero nunca más. De hecho, si en un año no se conseguido vender la empresa, es poco probable que se cierre la operación, o al menos que se cierre con éxito.

Poca transparencia. En ocasiones, las pequeñas empresas son poco transparentes, y se confunde el libro de contabilidad del dueño, con el de la empresa. También, aunque algo menos común, a veces se confunde la venta del negocio con la venta del inmueble: puede que el comprador no quiera el local, pero sí esté interesado en la compañía.

CONCLUSIÓN

El proceso de comprar o vender requiere de técnicas analíticas que hay que saber utilizar. Por pequeño o grande que sea la sociedad que se desea vender o valorar, es conveniente el asesoramiento de un experto, pues son múltiples las variables que se ponen en juego.

 “Conocer el valor de tu negocio es necesario si quieres vender o comprar, si necesitas financiación bancaria o si te preocupa la viabilidad o el plan de sucesión de empresa”

Salvador de Foronda Vaquero

Un artículo de Juan A. Redondo (socio director ÁREA GLOBAL & FORONDA)